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Hay personas que trabajan y trabajan, que hacen todo lo humanamente posible, pero no ven ganancias. Se desesperan porque no ven resultados. Entonces, se desaniman. Este es el primero consejo que hay que darle a las personas que quieren construir un imperio: no midan su negocio en función del dinero que están ganando, sino de la fortaleza que están construyendo. He aquí la explicación: Financieramente, nosotros hemos sido programados para ver dinero al final del día, en la quincena o a fin de mes. Vale decir, tenemos una natural inclinación a querer ver "dinero rápido" y asumimos que si no vemos dinero es señal de fracaso. Por eso la gente con pensamiento de pobreza vende su tiempo, mientras los ricos invertimos nuestro tiempo. Entre los vendedores de tiempo hay dos tipo de perfiles. Por un lado está el que tiene mentalidad de asalariado. Es el empleado que ha marcado tarjeta, ha cumplido con su horario, no importa si ha sido productivo o si no ha hecho nada...igual quiere que se le pague. Su argumento es: "yo he venido", "yo estuve presente" "yo hice lo que me pidieron que haga." "A mi no me importa si vendieron o no vendieron, yo ya cumplí con mi parte." Y entonces hay que pagarle... El problema de fondo con este tipo de razonamiento no es tanto el espíritu de holgazán o la mentalidad de asalariado que puedan tener éstas personas. Eso se puede superar con relativa sencillez (ojo, no digo facilidad). El problema de fondo es que viven vendiendo tiempo y ahí se forman los adictos al dinero. Pongamos el ejemplo de un médico que trabaja en el sector público pero que, tan pronto acaba su jornada laboral, va y trabaja en clínicas privadas. El tipo es instruido pero anda corriendo de un lado a otro. El dinero no le alcanza. Tanta es su necesidad que a veces, incluso, juega con los pacientes: a los pacientes del sector público los deriva a sus consultorios privados diciéndoles que allá se les atenderá mejor. En el fondo lo que quiere son clientes. Gente asustada por su enfermedad y dispuesta a pagar. Este tipo corre y corre, y el dinero nunca le alcanza. Y no puede parar: el día que deja de trabajar, deja de ganar. Continúa en los comentarios 👇🏻: LOSPOBRES VENDEN SUTIEMPO LOS RICOSINVIERTEN SUTIEMPO Hay personas que trabajan y trabajan, que hacen todo lo humanamente posible, pero no ven ganancias. Se desesperan porque no ven resultados. Entonces, se desaniman. Este es el primero consejo que hay que darle a las personas que quieren construir un imperio: no midan su negocio en función del dinero que están ganando, sino de la fortaleza que están construyendo. He aquí la explicación: Financieramente, nosotros hemos sido programados para ver dinero al final del día, en la quincena o a fin de mes. Vale decir, tenemos una natural inclinación a querer ver "dinero rápido" y asumimos que si no vemos dinero es señal de fracaso. Por eso la gente con pensamiento de pobreza vende su tiempo, mientras los ricos invertimos nuestro tiempo. Entre los vendedores de tiempo hay dos tipo de perfiles. Por un lado está el que tiene mentalidad de asalariado. Es el empleado que ha marcado tarjeta, ha cumplido con su horario, no importa si ha sido productivo o si no ha hecho nada...igual quiere que se le pague. Su argumento es: "yo he venido", "yo estuve presente" "yo hice lo que me pidieron que haga." "A mi no me importa si vendieron o no vendieron, yo ya cumplí con mi parte." Y entonces hay que pagarle... El problema de fondo con este tipo de razonamiento no es tanto el espíritu de holgazán o la mentalidad de asalariado que puedan tener éstas personas. Eso se puede superar con relativa sencillez (ojo, no digo facilidad). El problema de fondo es que viven vendiendo tiempo y ahí se forman los adictos al dinero. Pongamos el ejemplo de un médico que trabaja en el sector público pero que, tan pronto acaba su jornada laboral, va y trabaja en clínicas privadas. El tipo es instruido pero anda corriendo de un lado a otro. El dinero no le alcanza. Tanta es su necesidad que a veces, incluso, juega con los pacientes: a los pacientes del sector público los deriva a sus consultorios privados diciéndoles que allá se les atenderá mejor. En el fondo lo que quiere son clientes. Gente asustada por su enfermedad y dispuesta a pagar. Este tipo corre y corre, y el dinero nunca le alcanza. Y no puede parar: el día que deja de trabajar, deja de ganar. Continúa en los comentarios 👇🏻

Hay personas que trabajan y trabajan, que hacen todo lo humanamente posible, pero no ven ganancias. Se desesperan porque no ven resultado...

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